miércoles, 20 de diciembre de 2017

En qué proyectos se puede invertir en Venezuela


 
¿Invertirían su dinero en una economía en crisis, con hiperinflación, controles, riesgo de confiscación y escasez entre otras cosas? De hacerlo ¿qué rendimiento esperarían obtener? Paradójicamente, la Venezuela de hoy es un campo fértil para el desarrollo de proyectos, existen necesidades de todo tipo que pudieran ser atendidas, pero las condiciones no son las idóneas para invertir y si se hace, la tasa esperada de retorno debería ser superior a varios miles por ciento para estar por encima de la inflación y compensar el riesgo asumido.
Este entorno espantaría a cualquier inversionista o emprendedor, si nos comportáramos de manera racional, al fin y al cabo son muy pocos los proyectos y negocios capaces de generar el flujo de caja suficiente para sobrevivir en él. Pero gracias a esos sesgos del optimismo excesivo y de la planificación que caracterizan a quienes aman el riesgo, aún en Venezuela hay quienes invierten en proyectos y crean productos y servicios rentables.
Tomando en cuenta solo el aspecto financiero ¿en qué tipo de proyectos podemos invertir hoy en Venezuela?
En primer lugar, podemos invertir en proyectos orientados a mercados con bajas barreras a la entrada y a la salida. Aquellos cuya inversión inicial es baja y en caso de que no produzcan los resultados esperados, sus recursos pueden ser fácilmente reasignados a proyectos o actividades más rentables.
Un ejemplo de esto podrían ser proyectos para el desarrollo de empresas o de servicios orientados a la consultoría y/o la capacitación, en los que la inversión está constituida generalmente por el conocimiento de quien emprende el proyecto y un conjunto de activos genéricos como un laptop, un proyector, entre otras cosas. Este tipo de servicios, de muy buena calidad, pueden ser ofrecidos en el mercado interno por una fracción de lo que cuestan en los mercados internacionales y con una estructura de costos relativamente baja.
En segundo lugar, y una de las alternativas más populares, es invertir en iniciativas que generan servicios para el mercado externo. La creación de empresas que gestionan proyectos de programación, diseño, generación de contenidos, consultoría, capacitación, entre otros servicios para la exportación es muy rentable en Venezuela.
El costo de la mano de obra, por debajo del de los mercados internacionales, permite a este tipo de empresas ofrecer servicios muy competitivos en precio. Adicionalmente, mantener una estructura de costos en bolívares, que se devalúa constantemente, e ingresos en moneda extranjera es altamente rentable.
¿Y si somos irracionales?
La escasez de productos, generada por la caída en las importaciones y la parálisis de la producción nacional, ha dejado a una gran cantidad de la población desatendida. Esta situación adversa puede constituirse en una oportunidad para aquellas personas que abrazan el riesgo y que, conociendo el escenario nada alentador, están en la capacidad y disposición de invertir en proyectos para la creación de productos que atiendan la demanda interna.
Ante esta alternativa es muy difícil hablar de rentabilidad en el corto y mediano plazo, los costos se incrementan a diario, los precios están controlados y, aunque no fuese de esta manera, el empobrecimiento de la población no le permitiría costear productos con precios que aumenten constantemente. En mi opinión, para quienes elijan esta opción, la apuesta está en aprovechar la coyuntura y si pueden aguantar, posicionarse en un mercado para luego cosechar en mejores tiempos, que seguramente vendrán.
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domingo, 10 de diciembre de 2017

Conversar para liderar proyectos


Los proyectos pueden ser entendidos como un conjunto de conversaciones en las que los involucrados afirman, declaran, enjuician y hacen promesas. Es importante que el líder de proyectos entienda y maneje estos cuatro actos lingüísticos básicos para poder guiar la iniciativa hacia el éxito, cumpliendo los objetivos y satisfaciendo las expectativas y necesidades de los stakeholders.

Sobre este tema conversé durante mi ponencia Conversar para liderar / Liderar para conversar en el XI Congreso de Gerencia de Proyectos organizado por el PMI Capítulo Venezuela. El poder generativo del lenguaje juega un papel fundamental en nuestro rol como líderes de proyectos, y en nuestra vida en general, ya que a través de este somos capaces de generar realidades diferentes tanto para nosotros como para el resto de quienes interactúan en el ecosistema constituido por el proyecto. El lenguaje nos permite coordinar la coordinación de acciones con otros o, para usar términos de la gestión de proyectos, planificar la planificación de las acciones que, en conjunto, llevaremos a cabo para lograr los objetivos.
“El lenguaje no es inocente” lo que decimos, lo que no decimos y cómo lo decimos tiene consecuencias y por ende supone el asumir un compromiso o responsabilidad. Cuando afirmamos algo nos comprometemos a presentar una prueba, si hacemos una declaración a contar con la autoridad y la fuerza para lograr que el mundo se adecúe a esta, si emitimos un juicio este debe estar fundamentado y si prometemos algo lo hacemos con sinceridad y contando con las competencias para cumplirlo.
Ignorar o no asumir estos compromisos, hablar sin conciencia, expone al líder y por ende al proyecto a varios riesgos. En primer lugar hacer afirmaciones falsas o declaraciones sin contar con la autoridad y el poder suficiente, pone en tela de juicio la credibilidad y reputación de quien lidera la iniciativa.
El hacer juicios infundados expone al proyecto a mayor incertidumbre, al ser estos las herramientas que utilizamos para tomar decisiones sobre el futuro en base a información del pasado. Adicionalmente, si confundimos los juicios con afirmaciones negamos la posibilidad de cambio y aprendizaje, para nosotros y quienes nos acompañan, el clásico es que él/ella o esto es así y no va a cambiar, cierra las puertas al crecimiento y las posibilidades.
Por último, hacer promesas, peticiones y/u ofertas, siendo insinceros o sin contar con las capacidades para cumplir con los compromisos adquiridos, imposibilita que coordinemos acciones con los otros y por supuesto que se complete el trabajo necesario para generar los entregables y cumplir con el objetivo del proyecto.
Sin el lenguaje nuestras capacidades estarían limitadas a lo individual, hubiese sido imposible que la humanidad llegase a donde lo ha hecho, solo imaginar cómo una sola persona hubiese sido capaz de construir una ciudad, una refinería y hoy un sistema de información complejo, nos da una idea de la necesidad e importancia que tiene el poder comunicarnos efectiva y eficientemente y llegar a acuerdos con los otros para trabajar en conjunto. El lenguaje definitivamente “moldea nuestra realidad” y la de nuestro proyecto.
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